¿Debo entrenar lo que dice el plan o hacer caso a mi cuerpo cuando me dice para?

¿Debo entrenar lo que dice el plan o hacer caso a mi cuerpo cuando me dice para?

(Gracias Daniel por tu pregunta. No sabes bien lo que me ha hecho pensar.)

 

Buena pregunta. Si pienso con mi mente racional y mecánica del entrenamiento podría decir que siempre se puede  entrenar más y hacerlo sobre diferentes aspectos. Hace mucho tiempo  dibuje una  casa del entrenamiento  en la que el  deportista es una reunión de habitaciones diferenciadas unas de otras que pueden ser evaluadas y mejoradas de forma separada. Tiene cierta utilidad el dibujo y sobre todo permite a los deportistas hacerse un auto análisis bastante certero. Hasta los niños aciertan. Jugando  con estas  reglas,  la repuesta a la pregunta es sencilla. Siempre es posible entrenar más y mejor. Si no es de forma global, lo es en alguna habitación de la casa o en un piso o incluso inventarse nuevas habitaciones o tirar los tabiques de algunas estancias y crear nuevos nombres. Se puede medir y trabajar sobre cada aspecto y evaluar su mejora y es un mecanismo que funciona. Como la cocina de un restaurante se puede optimizar cada aspecto y el  resultado global es mejor.

El hecho es que el objetivo del grupo de entrenadores para el inicio de año es disponer de  herramientas, pruebas y entrenamientos diferenciados para cada aposento de la casa.

Pero creo que la pregunta tiene una segunda lectura. Podemos mirar no la estructura técnica del entrenamiento si no al que ha de entrenar. Entonces la pregunta se  transforma y podría ser la siguiente: ¿qué tengo que pensar para entrenar  bien? Es a la vez una pregunta más fácil y más difícil. Más difícil ya que compromete al deportista y cualquier compromiso tiene aspectos que obligan a cambios en la forma de pensar y de actuar. A la vez es más sencillo ya que solo depende él  para lograr el objetivo de entrenar disfrutando  y no lesionarse.

Entremos en materia. ¿Qué hay que pensar? En primer lugar hay que tener un objetivo,  meta o sueño. Ya hemos hablado de este elemento. Si no lo hay no va a cambiar nada ya que el “para qué” es más fuerte que la gravedad. Si no existe  se mantendrá muy poco  entrenando.

Pero no es bastante. Hay muchos soñadores de boquilla. Y en esto del sueño hay que poner en orden tres esferas personales: lo que pienso, lo que digo y lo que hago. Cualquier contradicción en estas tres instancias hace que tu sueño sea una quimera. Y además te desenmascara.

El segundo punto es que si no tienes una retroalimentación íntima, constante y sincera te puedes salir del camino y perder el sueño por creer que no puedes lograrlo. Aquí es donde la casa tiene sentido y te pueden ayudar los entrenadores y sus herramientas como el plan y la agenda y todo ese mundo.  Pero aún más que la casa del entrenamiento es importante retroalimentar el sueño. Tu entrenador te puede ayudar tanto marcando el nivel de una carrera como hablando con él  de los objetivos.

El tercero es el autocontrol. ¿Eres feliz cuándo entrenas? ¿Cuánto disfrutas? ¿Te resulta fácil? ¿De verdad es lo que quieres? Y sobre todo: ¿sabes cómo ser feliz entrenando? Ya que, amigos, esa es la pregunta. Si puedes ser feliz entrenando y el entrenamiento no te quita el resto de tu vida.  podrás entrenar todo lo que quieras. Solo vas a recordar lo que sientas entrenando. Ni el volumen, ni el nivel y ni siquiera la compañía. Solo vas a recordar tu sentimiento. O si quieres el nivel de endorfinas  que te produjo.

Cuarto y último: a quien le regalas tu atención:

A lo que haces o a lo  que no haces.

A lo que disfrutas o a lo que sufres.

A lo que haces bien o a lo que haces mal.

A lo que tienes o a lo que te falta.

A los sentimientos positivos o a los negativos.

A las personas que te dicen que no puedes o a los que te ayuden a conseguirlo

A los que van o a los que no van

A los que sueñan o a los que no sueñan.

A la diversión y el gozo o las cargas y la obligación.

¿Eres capaz de llevar tu mente a las primeras partes de las anteriores frases?

Si lo haces el fluir del entrenamiento te llevará a disfrutar de los entrenamientos que en realidad es el sueño más grande. Y para la mayoría el único.   Pero si no puedes tú solo  y quieres divertirte,  aún te queda una opción posible: entrena con los demás, disfruta de su compañía  y deja  que te enseñen a dominar tu atención y ponerla en  lo que quieres conseguir.

La respuesta a la pregunta para mí resulta evidente: para cuando dejes de ser feliz. El cuerpo humano es único, no tiene habitaciones   y  posee  una inteligencia  forjada en  miles de años de evolución. Si no estas disfrutando de entrenar, déjalo. Las lesiones no solo son musculares. Son de todo el cuerpo y así como lograr algo precisa de ser pensado y de una acción, una lesión da sus primeros síntomas en un desorden de la atención y  un entrenamiento cuesta arriba cargado con un saco de piedras.

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