Las emociones en el Triatlón

Cada año en la concentración del club se desarrollan tertulias sobre temas relacionados con el triatlón. Este año se preparó una introducción para debatir  sobre emociones. Es sabido que en muchos aspectos como la economía, los juegos, elección de pareja y en  otras muchas, las emociones son determinantes en las decisiones que tomamos. Y hay que suponer que lo mismo sucede en las que se toman en el desarrollo de un triatlón.

Según el saber popular, el cálculo racional constituye la base de las decisiones sensatas: la emoción sólo interfiere con el buen juicio. Por ello mandamos a los niños a la silla de pensar o creemos que existimos porque pensamos. Sin embargo, los estudios de neurociencia prueban que el conocimiento y el razonamiento solos no son suficientes, por lo general, para tomar decisiones ventajosas: la emoción cumple un papel crucial en la toma de decisiones. Expertos como A. Bechara afirman que las emociones son protectoras y están al servicio del mejor interés (o la ventaja) de quien las toma. Cuando uno se enfrenta a un resultado muy incierto, o desconocido (y el triatlón lo es), confiar en la intuición y en las emociones es la mejor estrategia”.

La prueba neurológica directa de esto provino del estudio de pacientes con lesiones cerebrales (debidas a tumores o a accidentes cerebro-vasculares) en áreas del cerebro que les impedían procesar normalmente la información emocional. “Sobre la base del mito según el cual las buenas decisiones surgen sólo de las mentes frías y sin emoción, uno sospecharía que estos pacientes serían los mejores a la hora de tomar decisiones. Sucede lo contrario, sus decisiones son desventajosas ya que conllevan consecuencias negativas”.( A. Bechara)

¿Cómo interactúa la emoción con la razón? El pensamiento lógico está siempre presente cuando uno tiene toda la información disponible. Por ejemplo sabemos distinguir entre correr y nadar. Los sistemas emocionales intervienen sólo cuando nos enfrentamos a la incertidumbre es decir decisiones con riesgo o ambiguas como son las que se toman en los entrenamientos y competiciones.

¿Qué es la emoción? Para la neurociencia una emoción es un conjunto de cambios en los estados del cuerpo dirigidos por el cerebro como respuesta a las percepciones, reales o evocadas, sobre un objeto o un hecho en particular.

Las respuestas que se producen en el cuerpo ante ese estímulo emocional pueden ser evidentes para el observador (cambio en la expresión facial, por ejemplo) o invisibles (segregación hormonal, cambio en el ritmo cardíaco, sequedad en la boca…), y conducen a que el cerebro libere ciertos neurotransmisores. Esas sustancias nos colocan en disposición de mejorar o empeorar el rendimiento de acuerdo a la diferente emoción que vivimos.

Para analizar las diferentes situaciones que se pueden dar en un triatlón, en entrenamientos y después de la competición se toman tres variables. Tomar más complicaría mucho el análisis.

1.- El valor que el triatleta le da a la situación. Puede ser positivo y negativo. Depende de cada uno.

2.- Sentirlo antes o después de una actuación.

3.- El nivel de activación que tiene el deportista. Puede ser alta o baja.

Según esto podemos analizar 8 emociones diferentes. Se han tomado ocho “nombres” tratando de describirlas, pero puede que se pudieran llamar de otro modo.

Valor

Momento

Activación

Emoción

Negativo

Antes

Alta

Miedo.

Negativo

Antes

Baja

Desmotivación.

Negativo

Después

Alta

Rabia / Ira.

Negativo

Después

Baja

Tristeza

Positivo

Antes

Alta

Excitación

Positivo

Antes

Baja

Despreocupación

Positivo

Después

Alta

Euforia

Positivo

Después

Baja

Alivio.

Adquirir un control emocional no sería imponer la razón, ni intentar eliminar las emociones. Lo que se propone es reconocer y comprender la emoción por las tres variables que se presentan y también por las respuestas orgánicas que lleva aparejada. Una vez etiquetada, valorar su utilidad para el logro de una mejora en el rendimiento y en caso de no considerarla en esa línea, cambiarla utilizando posibles modificaciones en las tres variables.

Un ejemplo: lo que nos da miedo en triatlón está definido por un valor negativo, se produce antes y con una activación alta. Si somos capaces de valorar positivamente la experiencia que vamos a vivir cambiaríamos el miedo por excitación. Ciertamente estas dos emociones están muy cerca una de la otra. Para lograr estar en el lado de la excitación se puede pensar que hacer triatlón es algo inútil y superfluo y que por ello tiene una enorme belleza, que tenemos cosas muy interesantes en la vida y que ese día es para disfrutar, otra vez, de algo hermoso. Lo que hay que cambiar es la valoración: pasar de pensar que es algo por lo que vamos a ser valorados por los demás, a algo que vamos a vivir íntimamente y con enorme disfrute. Este modo de pensar nos sitúa ya después de la competición. Y no tenemos dudas de cual será el resultado: disfrutar y vivir la belleza de este deporte. Además puede que ganemos, mejoremos nuestra marca o podamos hacer algún segmento excelente.

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